Competidor global

Grupo Jorge Schmidt en paltos y cítricos
Junio 20, 2025

Nicolás Holmgren, Gerente Comercial de la empresa, explica que en cítricos ‘easy peelers’, el mundo ideal sería tener W. Murcott todo el año y que, con las 2.000 ha de solo palto Hass les basta para ofrecer producto por siete meses del año. Simple, eficaz y competitivo.

Por Jorge Velasco Cruz

Es uno de los mayores productores –sino el más grande– de palta y mandarina W. Murcott de Chile. El Grupo Jorge Schmidt, que agrupa a distintas razones sociales para la administración, producción, pro­cesamiento y exportación de fruta, lleva más de 30 años consolidán­dose como un negocio familiar que tiene el riesgo en su ADN, pero con los pies bien puestos en la tierra. El negocio mantiene una misma estructura de plantación que le ha dado éxito a la empresa a través de las décadas: paltos en la parte alta de los cerros, mandarinas en la zona intermedia o baja.

Nicolás Holmgren

El Gerente Comercial, Nico­lás Holmgren, se integró al Grupo hace poco más de dos años. Inge­niero agrónomo de la Pontificia Universidad Católica de Chile y M.Sc. en negocios sostenibles de la Adolfo Ibáñez, relata la experiencia reciente de la compañía como pro­ductora y exportadora de cítricos y paltas. Actualmente, tiene planta­das 550 hectáreas de W. Murcott y 2.000 de paltas, en el Valle del Aconcagua, en los campos Las Pal­mas, Llaiquén, Santa Isabel y De­sarrollo Agrario en las comunas de Llay Llay, Panquehue y Catemu. A ellas suman 200 ha de cerezos y un proyecto para plantar 300 ha más.

A una producción en torno a los 28 millones de kilos en mandarina y 30 millones de kilos en palta, el Grupo Jorge Schmidt sumó recien­temente la exportación de cerezas Santina y Lapins –con los primeros contenedores comercializados esta temporada– para completar envíos a 15 países, pero abocados a solo exportar fruta propia, pues están altamente integrados. “Ni comer­cializamos ni procesamos fruta de terceros”, sostiene Holmgren.

El Grupo, además, produce en otras 600 hectáreas de paltos en el municipio de Salamina en Co­lombia, donde ha debido enfrentar desafíos productivos y logísticos, por ejemplo, caminos más largos y complejos hacia los puertos de em­barque, y packings más pequeños. “Son características propias de una industria nueva. Pretender que una industria parta con estándares muy altos es difícil. Se tiene que generar un conocimiento en todas las eta­pas del proceso, desde lo productivo hasta lo logístico y el desarrollo de proveedores”, señala el ejecutivo.

ESPECIALISTA EN W. MURCOTT

En cítricos, Grupo Jorge Schmidt se ha especializado en mandarinas W. Murcott, con plantaciones que se remontan al año 2005, y cuya ven­tana de cosecha se extiende desde agosto hasta mediados de octubre.

Al respecto, Nicolás Holmgren apunta que “para nosotros es impor­tante que existan ciertas barreras de entrada al negocio. No se puede plantar W. Murcott en cualquier parte. Si vas a la Región de O’Hig­gins aumentan los riesgos de hela­das, pero si vas hacia el norte, hay problemas de agua. También está el problema de la semilla, que con el enmallado se ha ido solucionando o bien con la plantación de la variedad Tango. Aunque el asunto de la semi­lla no es problema para nosotros y solo enmallamos una fracción me­nor de la superficie”. Las limitantes que menciona el ejecutivo explican que a nivel nacional no se haya con­tinuado creciendo en la categoría.

Manifiesta este ingeniero agróno­mo de formación que no se han vis­to en la necesidad de plantar otras variedades: “Si se hacen números, las clementinas son menos produc­tivas, mientras que la Murcott en­trega la necesaria cantidad de kilos y permite hacer un buen negocio. Además, no tenemos clientes que nos hayan dicho que, si no les ofre­cemos un abastecimiento continuo desde mayo, no nos van a comprar”.

Aquello no implica que no estén atentos a nuevas opciones. “Siempre estamos mirando alternativas”, afir­ma el gerente comercial del Grupo Jorge Schmidt. Es así que la empre­sa realiza pruebas en sus campos, “pero no es algo que nos obsesione encontrar”. Pero sí tienen proyectos para plantar W. Murcott en zonas más tempranas y, de esta forma, ex­tender la temporada.

Anualmente, el Grupo obtiene 50.000 kilos productivos prome­dio de W. Murcott por hectárea, de los cuales exporta aproxima­damente un 80%, prácticamente en su totalidad a Estados Unidos, en tanto que el resto los destina al mercado nacional. “La Murcott es una fruta firme, resistente. Orga­nolépticamente, es un muy buen producto. Tiene piernas, es jugosa y fácil de pelar. Además, sale en buena fecha, cuando en Estados Unidos comienza el retorno de los niños de las vacaciones. Si se lo­gran buenas producciones, el mer­cado responde. No vemos mejores alternativas en la categoría de easy peelers. El mundo ideal sería tener Murcott todo el año”, comenta

¿Cómo hacen para escalonar la cosecha?

Realizamos una gestión de planificación sema­nal en conjunto con el equipo de producción y packing. Cosechamos cuando hay que hacerlo, con lo que completamos prácticamente 10 se­manas, considerando que la semana del 18 de septiembre es compleja. Cuando llega el mo­mento de la cosecha tenemos la planta prepa­rada, con capacidad instalada suficiente para recibir el volumen que necesitamos procesar.

¿Han revisado la concentración de mercado de las exportaciones de W. Murcott?

Uno se lo cuestiona, pero cuando ves que año a año sigue siendo la mejor opción, no tiene mucho sentido cambiar de rumbo.

¿Con qué otros orígenes compiten en Estados Unidos?

Está Perú al principio de la temporada. Tam­bién hay presencia de fruta sudafricana y algo de Uruguay.

¿Cómo es la calidad de Chile en relación con la fruta peruana?

Creo que la fruta chilena es preferida sobre la peruana por sabor y color. Aunque el cali­bre puede ser una ventaja para ellos y ese es un desafío agronómico para la Murcott en las condiciones de Chile. En relación a los pre­cios, en general la fruta chilena vale más que la peruana para el mismo calibre.

Dados los problemas climáticos que se han presentado en los distintos orígenes, ¿se han visto grandes variaciones de los precios entre temporadas?

En un cierto margen, el precio de las manda­rinas ha sido bastante estable. El año 2023 en Chile tuvimos una producción muy alta, cerca de 177.000 toneladas, con calibres muy buenos. Y cuando tienes buenos calibres y kilos, aunque el precio baje un poco, sigue siendo un buen ne­gocio. En cambio, el año pasado se cayó mucha fruta, bajamos a 134.000 toneladas, con cali­bres más chicos, pero como faltaba fruta en el mercado, los precios estuvieron mejores. De esta manera, al menos en las últimas dos tem­poradas, los resultados han sido buenos.

En los últimos años Chile ha mantenido una producción estable, sin crecimiento, de mandarinas, ¿eso es una ventaja o una desventaja?

Lo veo como algo propio de la madurez de la in­dustria, donde se quedan los que siguen haciendo negocio. Como dije antes, no es tan fácil elegir una buena zona para desarrollar el cultivo y lograr un buen producto. Es necesario tener buenas pro­ducciones, con la calidad que espera el mercado.

“Como siempre, mientras mayores son los calibres es mejor, porque se relaciona con más kilos por hectárea”.

 

PALTA: AUMENTO DEL CONSUMO Y DIVERSIDAD DE PROVEEDORES

En palta, el foco absoluto de la producción es Hass y algo de Edranol, que actúa como poli­nizante. En Hass logran rendimientos prome­dio que rondan las 17 toneladas por hectárea y la cosecha se extiende desde la última sema­na de agosto hasta marzo. Las exportaciones principales –el 90% destinadas a Europa– culminan a fines de año, para posteriormente dedicarse al mercado nacional (que represen­ta aproximadamente un 40%). “La palta es la única especie frutal en la que, además, tienes un mercado nacional que compite con la ex­portación”, destaca Nicolás Holmgren.

El inicio de la comercialización, señala, de­pende de la cantidad de aceite en la fruta y de cómo se estén comportando las exportaciones peruanas. “La idea es lograr el suficiente acei­te como para partir cosechando y no parar, ya que -en una superficie tan grande- no toda la producción toma aceite de una vez. En esto, nos regimos estrictamente por lo que indica la industria, un mínimo de 23% de materia seca. En definitiva, todos queremos que el consumo de este producto siga creciendo, por lo que nos interesa que cada persona que come una palta tenga una buena experiencia y repita la com­pra”, explica Holmgren.

¿Apuntan a fruta de un calibre determinado?

Como siempre, mientras mayores son los ca­libres es mejor, porque se relaciona con más kilos por hectárea. Sin embargo, hay espacio para vender todos los calibres, solo hay que en­contrar a los clientes adecuados. No se trata de buscar calibres determinados, sabemos que, por defecto, vamos a tener una cierta distribución de calibres, que luego habrá que salir a ofrecer.

¿Con qué orígenes productivos compiten en Europa?

En general, en todos los mercados se aprecia un aumento en el consumo, aunque también ha aumentado la oferta. En palta, en general, la competencia es multiorigen. Al comienzo, con arribos hasta principios de octubre, competimos con Perú. También en la ventana de Chile está Colombia, que tiene dos cosechas: la principal, que va de septiembre a febrero, y la traviesa, más pequeña, que viene después. Está Marruecos, que inicia su cosecha a mitad de noviembre y que este año ha sido una sorpresa en términos de volumen, ya que ha sido mayor de lo que se es­peraba. Luego está España, que comienza en di­ciembre. También está Israel. Además de otros orígenes que han ido creciendo.

¿Cuáles son las fortalezas de la industria de la palta chilena frente a los competidores?

Una de nuestras fortalezas es la calidad. La palta chilena está bien valorada. Para todos los pro­gramas de madurado, funciona bastante bien. Las mermas en general son bajas y es un produc­to de una calidad superior. Segundo, en mi opi­nión, el servicio, así como la seriedad a la hora de hacer negocios, creo que también tiene un valor.

LA SOSTENIBILIDAD EN EL CORAZÓN

Nicolás Holmgren destaca que la industria en general ha venido trabajando intensamente en todo lo relativo a la sostenibilidad y, añade, “no­sotros entendemos que esto es clave para el futu­ro de nuestro negocio. Es así que hemos avanza­do mucho en los aspectos sociales y ambientales. En este sentido, a inicios del año 2023 lanzamos nuestra Estrategia de Sostenibilidad, donde de­finimos tres pilares, ‘Nuestra gente’, ‘Nuestra tierra’ e ‘Innovación’. La sostenibilidad está en el ‘core’ de nuestra empresa”, puntualiza el gerente comercial del Grupo Jorge Schmidt.