Condiciones climáticas y arándanos: analizar para diagnosticar

La producción de arándanos en el norte del Perú está sometida a una serie de condiciones ambientales críticas, tales como conductancia estomática, temperatura, humedad relativa y déficit de presión de vapor (DPV). Se debe analizar y trazar estrategias.
Enero 6, 2026

Las condiciones ambientales en que hoy se cultiva arándano en la zona norte del Perú han ido presentando cambios en ciertos parámetros importantes para así lograr objetivos en cuanto a producción, calidad frutal exportable y una ventana comercial ventajosa.

En este sentido, es muy importante dilucidar el comportamiento del nuevo conjunto de variedades disponibles que ofrecen los diferentes programas de mejoramiento de arándanos para aquellas de nulo o bajo requerimiento de frío, que logren de la mejor manera adaptarse a estas condiciones ambientales críticas; además, conocer su manejo técnico.

Lo que se debe intentar maximizar aún es la real ventaja sobre la extensa oferta comercial y productiva que posee Perú de este cultivo a nivel mundial.

Cuando hablamos de las condiciones de producción de las variedades, nos referimos a resolver temas referentes al manejo del suelo apropiado para mejorar las bajas condiciones de aireación y drenaje interno de las arenas. Dada la granulometría de estas, mayoritariamente se encuentran como arena fina (0.25 a 0.10 mm) y arena muy fina (0.10 a 0.05 mm), que se comportan como limo grueso (0.05 a 0.02 mm). Este tipo textural presenta una macroporosidad entre el 10 % y el 18 %, lo que debe superar el 25%.

Si se toman decisiones sobre el desarrollo del proyecto mediante el uso de sustratos en bolsas o macetas, también se requiere una buena comprensión de las óptimas condiciones para dar estabilidad en el tiempo a las condiciones físicas de la estructura del sustrato escogido. Así, podremos lograr el mayor tiempo posible que el volumen original se mantenga en condiciones de relaciones de agua fácilmente aprovechables; además de una macroporosidad según los parámetros descritos por el fabricante.

Muchas veces no se discuten estos datos importantísimos, ni el tipo de sustrato y su granulometría. Si las mezclas son apropiadas, tampoco se discute acerca de los litros necesarios para un mejor comportamiento productivo de la planta, que hace referencia al volumen radicular activo que es óptimo para un mejor control sobre parámetros ambientales críticos, o sobre trabajar bajo malas condiciones químicas de agua en fertirriego.

CONDICIONES CRÍTICAS EN EL NORTE

Si nos preguntamos cuáles son algunas de las condiciones ambientales críticas que dificultan la producción en la zona norte del Perú, entre Piura, Olmos y Trujillo; primero debemos parametrar ciertas condiciones ambientales y su óptimo para visualizar y tomar control sobre estos parámetros. Esto permitirá a futuro contar con datos históricos y sobre ellos, ser capaces de administrar de mejor manera, mediante el manejo técnico y las condiciones ambientales durante estados fenológicos críticos en el cultivo.

CONDUCTANCIA ESTOMATICA(gs):

Regula el grado de apertura estomática en las hojas de la planta. Este parámetro se refiere a la capacidad de regulación de la pérdida de vapor de agua y del ingreso de CO2, por ende, regula la transpiración para maximizar la fotosíntesis. Asimismo, es una medida que responde a las variaciones ambientales y al estrés abiótico al que está sometida la planta.

Se trata, además, de un aspecto clave para adaptar manejos en aquellas condiciones ambientales críticas que se están dando en las zonas mencionadas durante los meses de mayo, junio y julio mayormente, donde la planta encuentra dificultades para madurar la fruta debido a la extensa frecuencia de cosecha y los niveles por debajo del óptimo.

Se ha podido establecer un nivel bajo de conductancia estomática (gs) en arándanos a valores menores de 200 mmol/m²/s y para niveles regulares entre 200 y 400 mmol/m²/s. Sobre 400 mmol/m²/s se consideran niveles buenos.

Un prolongado tiempo durante el día, en el que los niveles de conductancia estomática (gs) se encuentren por debajo de 200 mmol/m²/s, implica que la planta tiene grandes dificultades para carboxilar CO2 y lograr un balance de azúcares adecuado para mantener sus múltiples procesos metabólicos básicos. Los azúcares actúan como señalizadores metabólicos en una serie de reacciones necesarias para mantener la planta en homeostasis.

DÉFICIT DE PRESIÓN DE VAPOR (DPV):

Este es otro parámetro que requiere analizarse constantemente para generar datos sobre su comportamiento en las diferentes fenologías de la planta, en las que una etapa muy relevante es el proceso de madurez de la fruta, que se desarrolla entre los meses indicados anteriormente.

La definición de déficit de presión de vapor (DPV) es la diferencia entre la cantidad de vapor de agua que el aire puede contener cuando está saturado y la cantidad que realmente tiene en el momento de la medición. Este parámetro correlaciona dinámicamente los cambios en la humedad relativa y la temperatura que se producen durante el día y la noche.

Los valores señalados para arándanos como niveles críticos bajos, corresponden a menos de 0.5kPa.

Es aquí donde la planta pierde eficiencia fotosintética y energía para controlar el estrés que se produce por tan pobre resultado, lo que llega a aumentar el riesgo de ataque de enfermedades fungosas cuando estos valores se sitúan entre 0.2 y 0.35 kPa. En simple, esto representa una alta saturación de la humedad ambiente sobre el 90 % y una temperatura ambiente entre 8 y 12 °C.

También presenta dificultades para carboxilar, debido a una baja evapotranspiración y, por ende, un bajo intercambio gaseoso, resultando en una baja tasa fotosintética neta y, con ello, nuevamente el problema de una baja formación de azúcares y energía requerida para la maduración de la fruta bajo estas condiciones.

Para hablar del rango óptimo de arándanos en función del parámetro del déficit de presión de vapor (DPV), se señala que estaría entre 0.5 kPa y 1.5 kPa. A partir de un valor de 3.5 kPa, se entiende que la planta comienza a trabajar con dificultad para alcanzar un balance positivo de fotosíntesis neta, dado por el periodo de apertura estomática para la carboxilación. Entre algunas zonas donde he podido constatar dichos valores se encuentran Piura (Perú), Sinaloa y Sonora (ambas en México), durante su periodo estival.

En mi opinión, se debiera ampliar este tipo de caracterización según las variedades, ya que presentan diferentes signos y respuestas ante severas condiciones de estrés abiótico, derivadas de un altísimo déficit de presión de vapor (DPV).

TEMPERATURA (°C):

Este aspecto, ya correlacionado con la humedad ambiental dentro del déficit de presión de vapor, también tiene implicancia directa en las bajas condiciones para generar azúcares y madurez en los frutos durante los meses y condiciones analizados en este artículo en la zona norte del Perú.

Aquí la temperatura durante el día transita entre 12-16-20 °C, por lo que esta térmica influye directamente en el proceso de la fase diurna de la fotosíntesis o fotólisis del agua, etapa crítica y clave para que, recién cumplida, se permita realizar el ciclo de Calvin-Benson.


Este parámetro indica cuál es la luz útil para que la planta realice su proceso fotosintético.

En su etapa diurna, este proceso metabólico está mediado por transportadores de electrones como feofitina, plastoquinona, citocromo b, plastocianina y ferredoxina, además de enzimas clave como la ferredoxina NADP reductasa y la ATP sintasa. En esta fase, su objetivo es garantizar el poder reductor del NADPH y la energía como ATP, necesarios para iniciar la carboxilación mediante la enzima más importante del planeta, RuBisCO (Ribulosa 1,5-bisfosfato carboxilasa/oxigenasa).

Todas ellas se ven afectadas en su actividad por las bajas temperaturas, lo que ralentiza la actividad enzimática de la planta y específicamente sobre un grupo de enzimas claves en el ciclo de Calvin-Benson como fosfoglicerato quinasa, gliceraldehido-3-fosfato deshidrogenasa, fructosa 1,6 -bifosfatasa como alguna de ellas en la transición hasta sacarosa.

DENSIDAD DE FLUJO FOTÓNICO FOTOSINTÉTICO (PPFD):

Este punto, también conocido como densidad de fotones fotosintéticamente activa, busca cuantificar cuántos fotones de la radiación fotosintéticamente activa (PAR) llegan a la hoja. Es decir, indica cuál es la luz útil para que la planta realice su proceso fotosintético. Con ello estamos parametrando las condiciones óptimas o malas condiciones de luz con las que trabaja la planta.

Esto condiciona muchas veces si la planta está en un proceso fotosintético o fotorrespiratorio, ya que se sabe que la dependencia de una buena activación de la enzima RuBisCO depende de la luminosidad, específicamente del flujo fotónico fotosintético. Incluso, está descrito que la eficiencia de actividad de la enzima al 50% es cuando se presentan entre 150 a 200 umol/m2/s y una eficiencia de actividad sobre el 80% de la enzima alcanza valores sobre 400umol/m2/s.

Por un largo periodo de tiempo durante los meses de mayo-junio julio en la zona norte del

Perú, los valores controlados en campo han marcado entre 180 umol/m²/s y 250 umol/m²/s. Claramente, esta situación lleva a una complicación en los azúcares y energía generada, necesaria para madurar correctamente arándanos y más aún dependiendo de la carga/planta que presente cada variedad.

Entonces, cuando hablamos de estrés abiótico mediante condiciones ambientales, se hace necesario diagnosticar cuáles son los actores y en qué ponderación participan en el proceso, para desde ahí poder diagnosticar correctamente y comenzar a hablar de estrategias técnicas.

El diagnóstico de las condiciones ambientales del norte del Perú en los meses señalados corresponde principalmente a un bajo DPV y a una baja T°, con una radiación deficiente (PPFD), para un proceso fotosintético que resulte en la maduración, durante un periodo normal, de los arándanos.