Enfermedades fúngicas, bacterianas y virales en el cultivo de arándano
Por: Blg. Mg. Sc. Noemí Varas. Especialista en Nematología y Fitopatología. Gerente General de Laboratorio Agrícola Biaster
El cultivo de arándano (Vaccinium corymbosum L.) se ha consolidado como uno de los pilares más dinámicos de la agroexportación peruana. El país se posiciona actualmente como el principal exportador mundial de arándanos frescos, con una producción que ha superado las 250.000 toneladas anuales. Las principales zonas productoras se concentran en La Libertad, Lambayeque, Áncash, Lima e Ica, con una expansión sostenida hacia nuevas áreas como Olmos y el proyecto Chavimochic.
Sin embargo, este crecimiento exponencial ha traído consigo un incremento paralelo en la presión de enfermedades. La intensificación del cultivo, el uso extensivo de material de propagación y las condiciones climáticas cambiantes han creado un escenario fitosanitario cada vez más complejo.
Como especialista en fitopatología del Laboratorio Agrícola Biaster SAC, en los últimos años he observado una preocupante diversificación de los patógenos que afectan al arándano peruano. Entre ellos se encuentran hongos de la madera y bacterias, algunos considerados emergentes o detectados por primera vez en el país.
En este artículo se presenta una revisión técnica actualizada de las principales enfermedades fúngicas, bacterianas y virales que afectan al cultivo de arándano en Perú, y una comparación con lo que viene ocurriendo en el mundo, analizando la influencia del cambio climático y del fenómeno El Niño sobre su epidemiología, para identificar las medidas de mitigación más efectivas disponibles para la agricultura.
Enfermedades fúngicas
Muerte descendente del arándano (Lasiodiplodia sp.)
Lasiodiplodia theobromae se ha convertido en uno de los patógenos fúngicos de mayor preocupación para los productores de arándano peruanos. Este hongo de madera está presente en la totalidad de las zonas productoras del país. Su incidencia ha crecido de manera alarmante en los últimos cinco años, especialmente en plantaciones sometidas a condiciones de estrés hídrico o térmico.
En nuestros diagnósticos de laboratorio se ha identificado a Lasiodiplodia spp. como el patógeno dominante, en asociación con el síndrome de muerte regresiva del arándano, seguido por Neopestalotiopsis y Fusarium. En Perú, este patógeno ha sido descripto previamente como agente causal de la muerte regresiva y necrosis de la madera en uva de mesa, palto y mango.
Los síntomas de Lasiodiplodia en arándano se manifiestan inicialmente como una coloración marrón en las ramas, que progresa hacia una tonalidad negruzca a medida que avanza la infección. En estadios avanzados, la necrosis compromete toda la rama y puede extenderse hacia el tallo principal, causando la muerte de la planta sin posibilidad de recuperación.
En cortes transversales de ramas afectadas se observa una necrosis vascular interna de color oscuro que avanza de manera centrífuga. Los picnidios (estructuras de reproducción y propagación) pueden observarse después sobre el tejido necrosado en condiciones de alta humedad.
El hongo coloniza preferentemente a través de heridas de poda, tejidos senescentes o zonas de inserción de ramas, siendo un patógeno oportunista que se activa en condiciones de estrés de la planta. La temperatura óptima de crecimiento oscila entre 25 y 35° C, lo que explica la mayor incidencia observada en los meses de verano y en zonas con temperaturas superiores a 30° C.


En campos con alta incidencia, la muerte descendente por Lasiodiplodia puede comprometer entre el 15 y el 40% de las plantas, con pérdidas directas de producción y costos adicionales por replante. La ausencia de variedades resistentes —todas las variedades comerciales son susceptibles al ataque— determina que el manejo preventivo sea la única estrategia viable.
Muerte regresiva y manchas en arándano (Pestafotiopsis sp./Neopestafotiopsis sp.)
El género Pestalotiopsis, en particular, el género recientemente segregado, Neopestalotiopsis, engloba un conjunto de patógenos fúngicos que han cobrado importancia creciente para el cultivo a escala mundial en los últimos cinco años. En Perú, Neopestalotiopsis spp. ha sido confirmado como agente causal de necrosis de tallo y muerte regresiva, algunas veces en asociación con Lasiodiplodia spp. en infecciones mixtas que agravan la severidad de los síntomas.
A nivel global, el complejo pestalotioide ha sido reportado como causante de chancros y muerte regresiva de tallos en arándano en un número creciente de países: Chile (Espinoza et al., 2008; Barrera-Merino et al., 2025); Estados Unidos (Dietsch et al., 2024, primer reporte de Neopestalotiopsis rosae en arándano en la parte continental del país); China (diversas especies en la provincia de Sichuan (Zheng et al., 2023); España (Borrero et al., 2018); Portugal (Santos et al., 2022); Serbia (Jevremović et al., 2022); Brasil (primer reporte de Pestalotiopsis trachycarpicola como causante de mancha foliar en Santa Catarina, 2023), y Sudáfrica (estudio de diversidad en viveros, Van der Vyver et al., 2025).
Un estudio publicado en 2025 en Fungal Systematics and Evolution evaluó la diversidad de Neopestalotiopsis en viveros de arándano de Sudáfrica, señalando que estas especies constituyen una amenaza global emergente para la producción y la expansión del cultivo, con potencial de diseminación a través del material de propagación. Esta conclusión es de especial relevancia para Perú, dado el intenso movimiento de material vegetal entre países productores.
Los síntomas causados por especies pestalotioides en arándano incluyen clorosis foliar, necrosis completa de brotes nuevos, chancros pardos a oscuros en tallos con abundantes conidios negros sobre el tejido infectado, y muerte regresiva de ramas. En infecciones foliares, se observan manchas necróticas con bordes rojizos o pardos.
La sintomatología puede confundirse con daños por heladas o por deficiencias nutricionales, lo que dificulta el diagnóstico en campo.
Uno de los aspectos más preocupantes del complejo pestalotioide es la continua identificación de especies nuevas y la reclasificación taxonómica del grupo, lo que complica el diagnóstico y la implementación de estrategias de manejo específicas. Especies como Neopestalotiopsis rosae, N. mesopotamica, N. scalabiensis, N. vacciniicola y N. vaccinii han sido reportadas recientemente en arándano, varias de ellas con primer reporte en países con tradición productiva consolidada, lo que sugiere que estos patógenos se están dispersando activamente con el movimiento del material vegetal a escala internacional.

Otras enfermedades fúngicas relevantes
Además de Lasiodiplodia y Pestalotiopsis, el arándano peruano enfrenta la presión de otros patógenos fúngicos de importancia. Botrytis cinerea, agente causal de la podredumbre gris, es la enfermedad fúngica de mayor relevancia en la poscosecha a nivel mundial. En Perú tiene impacto directo sobre la vida útil del fruto y las exportaciones. Colletotrichum spp., causante de la antracnosis, genera pérdidas significativas tanto en precosecha como en poscosecha, siendo especialmente relevante en condiciones de altas temperaturas y humedad. Alternaria spp. causa manchas foliares y podredumbre de frutos en condiciones de alta humedad relativa. Un estudio chino publicado en 2025 (Pathogens, 14(2):201) confirmó la patogenicidad de Botryosphaeria dothidea, Botrytis cinerea, Cladosporium guizhouense, Colletotrichum fioriniae, Diaporthe anacardii, Fusarium anniifatum y Neopestalotiopsis stirinamensis sobre frutos de arándano, reportando por primera vez la presencia de tres de estas especies sobre este cultivo.
Enfermedades bacterianas
Agalla de la corona (Agrobacterium sp.)
Agrobacterium sp., reclasificado parcialmente dentro del género Rhizobium en la literatura científica reciente, es el agente causal de la agalla de la corona en arándano. La enfermedad se caracteriza por la formación de tumores o agallas de aspecto rugoso y textura esponjosa, que pueden desarrollarse en el cuello de la planta, raíces, tallos o puntos de inserción de ramas.
Las agallas son inicialmente de color claro y textura blanda, tornándose con el tiempo pardas, duras y de aspecto leñoso y rugoso. Su presencia interfiere con el flujo de agua y nutrientes, debilitando progresivamente la planta y reduciendo su productividad y longevidad.
La bacteria penetra en la planta a través de heridas naturales o mecánicas, siendo los cortes de poda, las lesiones por herramientas y los daños por insectos las vías de entrada más frecuentes. Una vez establecida, transfiere un fragmento de ADN (plásmido Ti) al genoma de la célula vegetal, induciendo la producción de fitohormonas que estimulan una proliferación celular descontrolada.
El inóculo persiste en el suelo durante años, lo que determina que los campos contaminados sean difíciles de remediar.
En 2022, investigadores polacos identificaron la presencia de Agrobacterium vaccinii sp. nov., una nueva especie aislada específicamente en agallas de plantas de arándanos (Puławska et al., 2022), evidenciando la especificidad del patógeno hacia este cultivo.
Simultáneamente, el mismo año, equipos en Polonia identificaron dos cepas de Xanthomonas arboricola aisladas en arándanos con síntomas de tizón bacteriano foliar, secuenciando sus genomas completos y confirmando su patogenicidad. Una revisión publicada en 2026 en Science Direct sintetiza las principales amenazas bacterianas del arándano a nivel mundial, identificando a Agrobacterium/Rhizobium como uno de los cinco patógenos bacterianos de mayor riesgo global para el cultivo, intensificado por factores como la diversidad poblacional, el rango de hospedantes y la duración de las infecciones latentes.
Un estudio de 2024 publicado en Frontiers in Microbiology exploró el uso de bacteriófagos para el control de Rhizobium radiobacter como alternativa emergente ante la limitación de los métodos de control convencionales.
Si bien los reportes oficiales documentados de Agrobacterium en arándano peruano son aún limitados en la literatura científica indexada, en el Laboratorio Agrícola Biaster SAC se han recibido muestras con síntomas compatibles de diversas zonas productoras, como Piura, Lambayeque e Ica. Su presencia también se advierte en otros cultivos hospedantes susceptibles, como palto y vid, incrementando el riesgo de expansión del inóculo.
En la actualidad, la falta de un diagnóstico molecular sistemático conlleva una subestimación de la prevalencia real del patógeno en el país. Mientras tanto, en Biaster se ha identificado su presencia a través de medios selectivos y pruebas de patogenicidad orientados a la obtención de diagnósticos más específicos en el menor tiempo posible para que los usuarios tomen decisiones más ágiles y certeras.

Tizón bacteriano foliar (Xanthomonas sp.)
Xanthomonas arboricola es el principal agente bacteriano causante de tizón foliar en arándano a nivel mundial. Sus síntomas incluyen manchas acuosas en hojas que luego se convierten en lesiones necróticas con bordes angulares delimitados por nervaduras, halo clorótico circundante, y, en casos severos, defoliación prematura y muerte de brotes.
La bacteria puede diseminarse por salpicaduras de lluvia, rocío y riego por aspersión, pero en nuestro país se transmite principalmente por el uso de herramientas contaminadas y material de propagación infectado.
Una revisión publicada en 2026 identifica a Xanthomonas arboricola como una de las amenazas bacterianas emergentes para el arándano. En Perú, la bacteria ya ha sido detectada en campos de Pisco e Ica, principalmente durante la floración y bajo temperaturas moderadas.
El estudio de secuenciación de genomas completos de dos cepas polacas de X. arboricola en arándano (2022) reveló la presencia de genes de resistencia al cobre, lo que representa una alerta importante para el manejo con productos cúpricos.
La confirmación diagnóstica mediante aislamiento, caracterización bioquímica y análisis molecular resulta indispensable para establecer la prevalencia real en el país. Por lo pronto, en Biaster se ha logrado identificar su presencia a través de medios selectivos y pruebas de patogenicidad cuyo objetivo es la implementación posterior de diagnósticos por qPCR (Reacción en Cadena de la Polimerasa Cuantitativa en tiempo real) más precisos y específicos.

Enfermedades virales
Los virus constituyen una amenaza silenciosa, pero de alto impacto en el cultivo de arándano. A diferencia de los patógenos fúngicos o bacterianos, una vez establecidas, las enfermedades virales no cuentan con opciones de control curativo, por lo que la prevención basada en el uso de material de propagación certificado libre de virus, el manejo de plagas vectores y monitoreos tempranos desde el vivero son las únicas estrategias efectivas.
Blueberry Scorch Virus (BlScV)
El virus del quemado del arándano (Blueberry Scorch Virus, BlScV) es un virus ARN monocatenario de sentido positivo, clasificado en la familia Flexiviridae. Causa una de las enfermedades más graves para el cultivo, con plantas infectadas que no pueden recuperarse y deben ser eliminadas.
Sus síntomas incluyen quemado o chamuscado de flores y hojas jóvenes, necrosis de brotes desde la base hacia los ápices, y reducción severa del rendimiento. El virus se transmite por áfidos (Illinoia pepperi y otras especies) de manera no persistente, y también puede diseminarse con material de propagación infectado.
Investigaciones recientes realizadas en Columbia Británica, Canadá, han revelado que el BlScV ha evolucionado hacia nuevas variantes que escapan a las pruebas de detección ELISA convencionales, con hasta un 30% de muestras de plantas enfermas que resultaban negativas para ambos virus (Shock y Scorch) con las herramientas diagnósticas estándar. Esto ha llevado al desarrollo de pruebas ELISA mejoradas y de PCR más sensibles, capaces de detectar niveles más bajos de estos virus (FreshPlaza, 2025). Esta situación de variantes emergentes es una alerta para Perú, donde los programas de diagnóstico viral en arándano aún se encuentran en etapas iniciales de desarrollo. En Biaster aun no ha sido detectado.
Blueberry Shock Virus (BIShV)
El virus del shock del arándano (Blueberry Shock Virus, BIShV) produce síntomas prácticamente idénticos al BlScV — necrosis de flores y hojas, defoliación, ausencia de frutos — pero con una diferencia fundamental: las plantas infectadas pueden recuperarse en un período de cuatro años, aunque permanecen como portadoras.
La característica epidemiológica más relevante de este virus es que se transmite principalmente a través del polen, siendo las abejas y otros polinizadores sus principales vectores. Esta vía de transmisión determina que sea extremadamente difícil de controlar una vez establecido en un campo y que se disemine rápidamente durante la floración.

Fuente: Carolyn Teasdale, ES Cropconsult.
Blueberry Shoestring Virus (BSSV)
El virus del cordón de zapato (Blueberry Shoestring Virtis, BSSV) causa una enfermedad de amplia distribución en plantaciones de arándano. Sus síntomas más característicos incluyen hojas rojizas o moradas con forma alargada de correa o media luna, rayas rojas en los crecimientos del año, flores con veteado rojizo, y frutos que permanecen rojizos en lugar de tornarse azules. Se transmite por áfidos de manera persistente. La enfermedad es más común en plantaciones antiguas y en variedades susceptibles.

a) Hojas estrechas y acintadas, que pueden ser de color rojizo. Se debe considerar que no todas las hojas pueden presentar síntomas. b) Patrón de enrojecimiento en forma de hoja de roble en hojas de forma normal.
Fuente: cortesía de Mark Longstroth, Universidad Estatal de Michigan
Tomato Ringspot Vìrus (ToRSV) y Tobacco Ringspot Vìrus (TRSV)
Ambos virus, transmitidos por nematodos del género Xiphinema y también por semilla, pueden causar manchas necróticas circulares en hojas y reducción del crecimiento en arándano. Su presencia en Perú no ha sido documentada oficialmente en este cultivo, pero la prevalencia de vectores nematodos en campos peruanos — como han evidenciado estudios de diagnóstico nematológico— representa un factor de riesgo a considerar en los programas de vigilancia fitosanitaria.

a) Virus de la mancha anular del tomate en el arándano, que muestra manchas necróticas y distorsión de las hojas, b) Síntomas de mosaico clorótico en una planta infectada con ToRSV, y c) Mosaico en hojas jóvenes de una planta infectada con el virus de la mancha anular del tabaco.
En Perú, el diagnóstico y la vigilancia de enfermedades virales en arándano constituyen aún un área de desarrollo incipiente. La mayor parte de los viveros y empresas productoras no cuenta con programas sistemáticos de certificación de material libre de virus. La introducción masiva de variedades desde el exterior sin protocolos rigurosos de cuarentena y diagnóstico molecular constituye el mayor factor de riesgo para el ingreso de nuevos virus al país. A la fecha, no se han publicado reportes oficiales indexados de la presencia de BlScV, BIShV o BSSV en arándanos peruanos, pero la expansión del cultivo y la intensificación del movimiento de material vegetativo torna imperativo establecer programas de vigilancia activa antes de que un eventual ingreso genere pérdidas irreversibles.
Nuevos desafíos para la sanidad vegetal
El fenómeno El Niño de 2023/24 constituyó el primer evento climático de relevancia experimentado por la industria peruana del arándano en su etapa de madurez exportadora. Sus efectos se manifestaron en múltiples dimensiones: olas de calor que afectaron la fotosíntesis de las plantas y generaron un retraso significativo en la producción de fruta; lluvias intensas en la costa norte, costa centro y sierra norte entre noviembre de 2023 y febrero de 2024, con riesgo de inundaciones y alteración de los calendarios de floración y cosecha que obligaron al sector a adaptarse con rapidez.
En 2026 se presenta una nueva alerta de El Niño Costero para el sector arandanero peruano, especialmente en las regiones de La Libertad, Lambayeque y Olmos, las más vulnerables a las alteraciones térmicas costeras.
El cambio climático y la mayor frecuencia e intensidad de eventos El Niño tienen múltiples efectos directos e indirectos sobre la epidemiología de las enfermedades del arándano:
Temperaturas elevadas y estrés hídrico: temperaturas superiores a 30°C son la condición más favorable para el desarrollo y avance de Lasiodiplodia sp. El estrés hídrico asociado a períodos de calor extremo debilita las defensas naturales de la planta, ampliando su susceptibilidad a patógenos oportunistas. El Niño 2023 demostró que incluso plantaciones bien manejadas pueden sufrir explosiones de muerte regresiva bajo condiciones térmicas extremas.
Lluvias intensas y alta humedad relativa: precipitaciones abundantes favorecen la diseminación de patógenos de suelo (Phytophthora, Pythium, bacterias), activan la producción y liberación de esporas de hongos (Botrytis, Alternaria, Pestalotiopsis) y generan condiciones de humectación foliar prolongada que favorecen las infecciones bacterianas por Xanthomonas y Pseudomonas. Las lluvias también erosionan el suelo o el sustrato y pueden crear heridas en el cuello y raíces de las plantas, facilitando el ingreso de Agrobacterium.
Inviernos cálidos y reducción de horas frío: los episodios de calentamiento reducen el número de horas frío disponibles, afectando directamente la diferenciación floral y el vigor de las plantas. Una planta con baja acumulación de frío es una planta más estresada y, por lo tanto, más susceptible a patógenos oportunistas como Lasiodiplodia y Neopestalotiopsis. Este fenómeno ha acelerado un proceso de reconversión varietal en Perú hacia materiales de bajo requerimiento de horas frío, aunque estas nuevas variedades tampoco son inmunes a los patógenos fúngicos.
Expansión geográfica de vectores y patógenos: el incremento de las temperaturas medias amplía el rango geográfico de insectos vectores de virus (áfídos, cicadélidos, nematodos vectores), lo que puede facilitar la introducción y diseminación de enfermedades virales en zonas que anteriormente eran climáticamente inadecuadas para sus vectores. Asimismo, la mayor variabilidad climática puede favorecer el establecimiento de patógenos exóticos introducidos con material vegetal que anteriormente no encontraban condiciones favorables para su establecimiento.
Efectos sobre la resistencia fungicida: periodos de temperatura y humedad extrema generan mayor presión de selección sobre las poblaciones de patógenos, acelerando el desarrollo de resistencia a fungicidas de sitio único, un fenómeno ya documentado para Botrytis cinérea, y que es de creciente preocupación para Colletotrichum en el contexto del arándano peruano.
Recomendaciones para el manejo integrado
Prevención y exclusión. El primer eslabón de toda estrategia efectiva de manejo de enfermedades es la exclusión del patógeno. Para ello, resulta imprescindible adquirir material certificado, libre de virus y patógenos de la madera, proveniente de viveros que cuenten con programas de diagnóstico fitopatológico antes y después de la propagación. Asimismo, los productores deben realizar un estudio previo del campo antes de instalar nuevas plantas.
Monitoreo y diagnóstico temprano. El diagnóstico preciso y oportuno es la base de una intervención eficaz. Se recomienda establecer protocolos de monitoreo sistemático en campo que incluyan la evaluación periódica de síntomas en tallos, ramas, hojas y frutos, con énfasis en los períodos de mayor riesgo climático. Ante la aparición de síntomas sospechosos, la remisión de muestras a laboratorios de diagnóstico con capacidad de caracterización morfológica y molecular (PCR) es indispensable para una identificación precisa del agente causal antes de iniciar cualquier programa de manejo.
| Muestra | Identificación | Clasificación | Fotos |
| Raíz | Fusarium spPenicillium sp | FitopatógenoSaprófito | |
| Cuello | Trichoderma spAspergillus sp | AntagonistaSaprófito | |
| Tallo | Neopestalotiopsis spAlternaria sp Cladosporium sp | FitopatógenoSaprófitoSaprófito | |
| Rama | Neopestalotiopsis spCladosporium sp | FitopatógenoSaprófito | |
| Hoja | Alternaria spAspergillus sp | FitopatógenoSaprófito |
Fuente: Noemí Varas, Laboratorio Agrícola Biaster, Ica, Perú.
Manejo cultural
Las prácticas agronómicas constituyen la herramienta de mayor impacto en la reducción de la incidencia y severidad de las enfermedades.
Lasiodiplodia y Pestalotiopsis: implementar podas sanitarias con criterio técnico, evitando podas demasiado agresivas que incrementen la incidencia de patógenos de madera. Desinfectar las herramientas de poda entre planta y planta con soluciones cúpricas o de hipoclorito de sodio al 0.5%. Aplicar protectores de heridas (pastas cúpricas, Trichoderma spp. en formulación para heridas) inmediatamente después de la poda. Eliminar y destruir el material vegetal afectado fuera del campo, evitando dejarlo como fuente de inóculo.
Bacteriosis: aplicar productos cúpricos de manera preventiva antes de periodos de lluvia, especialmente en lotes con antecedentes de tizón bacteriano.
Prevención viral: controlar los áfidos vectores mediante el monitoreo regular con trampas amarillas y la aplicación oportuna de insecticidas o productos biológicos. Eliminar plantas con síntomas virales confirmados para reducir la fuente de inóculo.
Manejo químico y biológico
En el manejo de Lasiodiplodia y patógenos de madera, los fungicidas del grupo de los benzimidazoles (tiabendazol), triazoles (tebuconazol, propiconazol) y estrobilurinas han mostrado actividad en estudios de evaluación de eficacia. Sin embargo, la rotación de grupos FRAC es fundamental para prevenir el desarrollo de resistencia. En la investigación peruana, se han evaluado tratamientos de poda con fungicidas para el control de Lasiodiplodia en Chavimochic (2023) con resultados que respaldan el uso de formulados sistémicos aplicados inmediatamente posteriores a la poda.
El control biológico representa una alternativa de creciente relevancia. Un estudio publicado en Scientific Reports (2026) evaluó el potencial antagónico de aislamientos endofíticos de Trichoderma y Bacillus contra Lasiodiplodia theobromae en arándano bajo condiciones áridas costeras en Olmos, Perú, con resultados prometedores tanto in vitro como en condiciones de campo. Para Neopestalotiopsis mesopotamica, un estudio publicado en Frontiers in Plant Science (2026) evaluó la colonización endofítica de Beauveria peruviensis y su actividad antagónica, mostrando capacidad de inhibición del patógeno. Estos resultados abren perspectivas para la integración de agentes de biocontrol en los programas de manejo de enfermedades de madera en arándano peruano.
En el manejo de Botrytis y Colletotrichum es fundamental implementar programas de rotación de fungicidas con diferentes modos de acción (FRAC 7, 9, 11, 12 para Botrytis; FRAC 3, 9, 11, 12 para antracnosis) y la incorporación de multisitios (captan, clorotalonil, ziram) como herramienta de manejo de resistencia.

Adaptación al cambio climático
Ante la probabilidad de un escenario de mayor frecuencia e intensidad de eventos climáticos extremos, las estrategias de adaptación incluyen la reconversión varietal hacia materiales de menores requerimientos de frío y mejor comportamiento bajo estrés térmico; la instalación de sistemas de monitoreo climático en tiempo real, que permitan anticipar períodos de alto riesgo fitosanitario; el uso de bloqueadores solares que amortiguen los picos de temperatura y reduzcan la exposición directa de las plantas al estrés térmico; la mejora de los sistemas de riego para garantizar el suministro hídrico en períodos de estrés sin generar exceso de humedad foliar, y la implementación de planes de contingencia fitosanitaria específicos para escenarios El Niño, que incluyan la revisión de las estrategias de poda, fertilización y protección química con anticipación a los periodos de mayor riesgo.
Nuevas amenazas, nuevas respuestas
El cultivo de arándano en Perú enfrenta un escenario fitosanitario de creciente complejidad, impulsado por la expansión de la superficie cultivada, mayor intensidad de los sistemas de producción, introducción constante de nuevo material vegetal y los efectos del cambio climático.
Lasiodiplodia sp. y el complejo Neopestalotiopsis/Pestalotiopsis se consolidan como los patógenos fúngicos de mayor impacto en la sanidad del arbolillo, mientras que las bacteriosis por Agrobacterium y Xanthomonas y las enfermedades virales representan amenazas cuya prevalencia real en el país requiere urgente investigación y vigilancia sistemática.
El fenómeno El Niño introduce factores de riesgo adicionales, al incrementar el estrés de las plantas y crear condiciones climáticas favorables para la expresión de patógenos oportunistas. La respuesta del sector debe ser proactiva, basada en diagnósticos preventivos y precisos, un manejo cultural riguroso, integración de herramientas biológicas y químicas con criterio de rotación, y estrategias de adaptación climática que reduzcan la vulnerabilidad del cultivo ante escenarios climáticos adversos.
Gracias a su capacidad de diagnóstico fitopatológico, que permite identificar con precisión los agentes causales de enfermedades, Laboratorio Agrícola Biaster SAC es el aliado estratégico del sector arandanero peruano. Esta capacidad se convierte en una herramienta fundamental para la toma de decisiones técnicas orientadas a la sostenibilidad y competitividad de la agroindustria.

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