Entre la consolidación y el avance: ¿Perú y China hacia un liderazgo compartido?
Por M. Eugenia Fernández, editora general Mundoagro y Zaida Ibáñez, periodista de Mundoagro
El 2021 marcó un punto de inflexión en la industria global de uva de mesa, pero particularmente para Perú. Ese año, el país se posicionó como el principal exportador mundial de este cultivo, con envíos por US$ 1.260 millones, lo que representó un incremento del 22% respecto a 2020.
Hubo distintos factores que se conjugaron y formaron una especie de tormenta perfecta pero positiva, contribuyendo así a que alcanzara este primer lugar. Por un lado, existía una demanda internacional insatisfecha, que encontró respuesta en las condiciones productivas del país. El clima, especialmente en zonas como Mayeque, Piura y Trujillo, permitió no solo una adecuada adaptación del cultivo, sino también la posibilidad de realizar dos campañas al año.
“A ello se sumaba la contraestación, lo que hacía que cuando los mercados necesitaban fruta, Perú pudiera abastecerlos, ocupando ese espacio en la demanda internacional”, explica Elkin Venegas, presidente del Comité de Frutas y Hortalizas de ADEX.
Precisamente el clima en la llanura costera, junto con los extensos proyectos de irrigación y las políticas comerciales liberales han sido los aspectos que a juicio de Adam Formica, CSO de Sensonomic, allanaron el camino para este rápido ascenso.
Sin embargo, existen condiciones similares en otros países del hemisferio sur que también podrían haber desempeñado el rol de proveedores. En opinión de Formica, lo que realmente ha distinguido a Perú es su alta relación entre el rendimiento y los costos de producción por hectárea. “En consecuencia, el precio de equilibrio de la caja de uvas de mesa en Perú es más bajo que en Chile o Sudáfrica. Esta ventaja le ha permitido superar a la competencia, ofreciendo uvas a un precio más bajo”, detalla. Sin embargo, advierte que el aumento del costo de la mano de obra —impulsado en parte por la competencia con los arándanos— podría dificultar esta ventaja en el futuro.
Posterior a todas las condiciones que posibilitan la producción, entra en juego el factor de la calidad, y con ello el mix varietal.

Un gran abanico productivo
Perú cuenta con una gama de variedades que le permite, por un lado, diversificar su oferta, pudiendo cumplir con los requisitos que buscan los mercados; y, por otro, la extensión de las zonas productivas.
En términos generales, y según cifras entregadas por ADEX, hasta el año pasado la superficie de uva de mesa alcanzaba las 22.000 hectáreas certificadas, siendo Ica y el sur de Lima las zonas con mayor cantidad, con cerca de un 49%. Luego, se ubica la zona norte, con un 37% de estas hectáreas. “Con estas dos áreas ya armamos el paquete productivo y si sumamos Lambayeque con un 7% y La Libertad con cerca de un 6%, completamos el abanico de producción, el que se da en distintas épocas del año”, detalla Venegas.
En cuanto a las variedades, se remonta a las que fueron pioneras en este negocio, destacando en ese entonces Red Globe por ser resistente, con bastante peso, buenos calibres y pocos defectos. Con el paso del tiempo se fue reemplazando por otras variedades que, bajo preferencia del cliente, comenzaron a tener mejor protagonismo y precio. Así se fueron posicionando entonces Sweet Globe, Allison, Sweet Celebration y las variedades licenciadas a nivel general.
De esta manera se ha formado un amplio portafolio genético, teniendo variedades con distintas características, como por ejemplo, con y sin pepa o más o menos dulce. “Tener esa diversificación puede facilitar su comercialización. Se unen dos aspectos, una ventana de producción casi durante todo el año, además del sabor, permite ser una buena alternativa como país para aquellos que están colocando la uva”, enfatiza.
Gracias a esta suma de factores —clima, amplitud geográfica, variedades y buenos rendimientos— Perú ha consolidado su liderazgo en las exportaciones de uva de mesa. Sin embargo, nuevos actores comienzan a ganar terreno, especialmente China, lo que abre interrogantes sobre cómo mantener esta posición.
El camino a seguir
Las hectáreas plantadas con uva de mesa se están estabilizando en Perú, por lo que para Formica, hasta que se construyan más proyectos de riego, la única forma de que la industria crezca es sacar más provecho de la superficie existente. “El aumento del rendimiento, la calidad y la consistencia ayudará a Perú a mantener su posición al incrementar los ingresos por hectárea. Pero los productores también deben controlar los costos de producción.
El país ha podido hacer frente a los costos más elevados gracias a que sus rendimientos han sido muy altos. Por ejemplo, los productores utilizan el doble de días de trabajo por hectárea que los de Chile. Perú necesita alcanzar los mismos rendimientos y calidad con menores costos para seguir siendo competitivo”, profundiza.
Por su parte, Venegas destaca dos pilares que han sido fundamentales y que no deben descuidarse: la diversificación de mercados y el crecimiento de la infraestructura portuaria, la que ha permitido una mayor rapidez y eficiencia en frío. En este sentido, destaca la reducción de tiempo en los traslados a Asia, los que disminuyeron de unos 45 días a tan solo 21.
Asimismo, para el experto un punto fundamental es contar con una uva de origen, lo que entregaría un mayor valor agregado al no competir solo por volumen sino que por algo diferenciador. Todo lo expuesto recientemente toma gran relevancia al considerar el incremento de las exportaciones de China e India.
Y es que el Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA) prevé que en la temporada 2025/26, los envíos de uva de mesa de China igualarán a los de Perú. Así cabe preguntarse cómo está la situación hoy en día y si es algo que podría llegar a concretarse.
Un avance, una posible competencia
China e India aún están muy por detrás de Perú en términos de calidad, aunque eso podría cambiar si se establecen allí variedades occidentales patentadas. Ese es el análisis que realiza Formica, quien añade que en el caso del gigante asiático, la adquisición pública o privada de una empresa de cultivo occidental podría acelerar significativamente el proceso.
Por su parte, Venegas define la situación actual como una “noticia en desarrollo”, dado que aún se debe conocer la evolución de los costos de producción en China. De esta manera, podrían llegar a ser una competencia de cara al futuro, aunque, aclara, es algo sostenible. “Hay que tener cuidado con China, pero es algo que veo bastante sostenible. Yo no subestimaría a Vietnam, que ha sido protagonista en frutas bien interesantes, como el maracuyá. Vimos que se convirtió en un protagonista en este frutal por el mismo consumo de los chinos, y lo está siendo también en el café. Hay que tomarlo en cuenta”, aclara.
Perú continúa siendo el líder global en las exportaciones de uva de mesa. Si bien cuenta con las condiciones, variedades y manejos para continuar por este mismo camino, el avance de China abre la posibilidad de un nuevo equilibrio. Hoy en día existen distintos mercados que abastecer, siendo ambos una especie de complemento. El futuro del liderazgo —compartido o disputado— dependerá de las decisiones productivas, comerciales y estratégicas que adopten ambos actores en los próximos años.