Exportaciones de fresa congelada de Perú sumaron US$ 21,1 millones en el primer semestre y crecen 30% en volumen
Las exportaciones de fresa peruana muestran un panorama de crecimiento sostenido en volumen, pero con importantes desafíos en rentabilidad. El reporte de Fresh Fruit revela que, si bien el sector avanza a paso firme en el mercado internacional, la alta concentración de la oferta en un solo producto y la dependencia de pocos destinos comerciales comienzan a presionar los márgenes de ganancia debido a una sobreoferta estacional.
Un avance a menores precios
El arranque del año para el segmento de fresa congelada ha sido el más fuerte del que se tenga registro en volumen. Entre enero y junio, los envíos sumaron un acumulado de US$ 21,1 millones y totalizaron 11.229 toneladas. Al comparar este desempeño con el primer semestre del año anterior —cuando se registraron US$ 15,2 millones y 7.845 toneladas—, se evidencia un notable salto del 27% en el valor de las divisas y un 30% en el volumen despachado.
No obstante, esta brecha entre el crecimiento del volumen y los ingresos confirma una tendencia a la baja en las cotizaciones. El precio promedio de la fresa congelada retrocedió a US$ 1,88 por kilogramo, frente a los US$ 1,93 obtenidos en el mismo periodo de la temporada pasada. Durante el avance de los meses, enero abrió con un piso de US$ 1,77/kg y ascendió hasta un techo de US$ 2,11/kg en abril, para luego descender a US$ 1,85/kg en junio con el inicio del valle estacional.
El peso absoluto del congelado
El complejo de la fresa en el Perú cerró el año anterior rozando los US$ 74 millones en exportaciones totales, pero manteniendo una estructura fuertemente polarizada. El formato congelado representó el 91,8% de los envíos en el periodo anual previo y, en este primer semestre, consolidó un dominio casi absoluto con el 91,4% de la participación de la canasta.
Las demás categorías se mantienen muy rezagadas. Los productos procesados (como pulpas, purés y mermeladas) capturaron apenas el 3,2% del negocio anual anterior con valores unitarios bajos. La fresa fresca, condicionada por barreras logísticas y de perecibilidad, sumó solo US$ 0,09 millones en la primera mitad del año. Por su parte, el segmento de deshidratados y liofilizados representó el 0,7% en el consolidado anual anterior, aunque empieza a perfilarse como el nicho de mayor potencial de rentabilidad al cotizarse en un promedio de US$ 13,34 por kilogramo.
Destinos concentrados y operadores líderes
La presión sobre los precios promedio también responde a la reconfiguración de los mercados de destino. Estados Unidos se consolidó drásticamente como el principal comprador de la fresa peruana en el semestre, absorbiendo el 56,2% del valor total exportado (frente al 38,4% anterior), aunque pagando un precio menor de US$ 1,90/kg. Canadá se ubicó en el segundo lugar con el 21,4% de participación. En contraposición, Japón —un mercado premium que paga mejores tarifas— contrajo su participación del 14,8% al 8,5%, mientras que Alemania destacó en el continente europeo al registrar el precio más alto con US$ 2,66 por kilogramo.
A nivel interno, la base exportadora se mantiene sumamente estrecha. Durante la primera mitad del año, solo 22 empresas registraron envíos de fresa congelada, y los diez primeros operadores concentraron casi el 89% del negocio. Al evaluar los despachos por grupos económicos, la concentración es aún mayor: el Grupo Mebol maneja el 29% del valor y el Grupo Virú el 23%, lo que significa que solo dos conglomerados controlan el 52% de toda la fresa congelada que sale del país.
De cara al futuro, el desafío de la industria radica en equilibrar este crecimiento en volumen con una estrategia que añada mayor valor agregado al producto. El Perú cuenta con ventajas competitivas clave como la contraestacionalidad, la conectividad portuaria y óptimas condiciones en los valles de la región Lima. Sin embargo, para escalar posiciones a nivel global y blindar la rentabilidad del sector, los especialistas señalan que los siguientes pasos deberán enfocarse en mejorar la productividad mediante genética de calidad, expandir los nichos premium como el liofilizado y continuar desarrollando el potencial de la fruta fresca de exportación.