Exportaciones de naranja peruana despegan en 2026: Envíos crecen un 87% en valor durante el primer bimestre
El arranque de la campaña 2026 para la naranja fresca peruana ha superado las expectativas. En los dos primeros meses del año, las exportaciones alcanzaron los US$ 132 mil , lo que representa un sólido crecimiento del 87% en valor. Este dinamismo responde a un escenario global favorable iniciado en 2025, donde las afectaciones climáticas en países competidores redujeron la disponibilidad de cítricos, permitiendo que Perú capitalice sus ventanas de producción estratégicas.
El Caribe: El hub estratégico del cítrico peruano
De acuerdo con el informe de Fluctuante, la oferta exportable de naranja mostró una altísima concentración en el mercado americano, específicamente en la región del Caribe, que absorbió el 85% de los envíos. El 15% restante se destinó al mercado europeo.
Los destinos clave en este primer bimestre fueron:
- Aruba: Se posiciona como el principal mercado con 111 toneladas, registrando un impresionante crecimiento del 109%.
- Guadalupe: Ocupa el segundo lugar con 25 toneladas, capturando el 16% de participación.
- Martinica: Cierra el podio con 22 toneladas y una cuota del 13% del total exportado.
Esta orientación hacia las islas caribeñas destaca por la demanda sostenida de fruta fresca y condiciones logísticas que favorecen la competitividad del producto peruano.
Liderazgo empresarial y desafíos de consolidación
La estructura comercial del sector muestra una concentración interesante en actores clave. Según Fluctuante, tres empresas lideran el despacho de naranja en este inicio de 2026:
- Gestores y Consolidadores De Negocios: Con 85 toneladas, maneja el 52% del mercado.
- Marsala Export: Alcanzó las 26 toneladas (16% de participación).
- Alba Citrus: Con 25 toneladas, aporta el 15% de los envíos.
A pesar de estas cifras positivas, el informe subraya que el sector enfrenta el reto de trascender esta coyuntura favorable. La consolidación dependerá de la capacidad de los exportadores para estandarizar procesos, asegurar una calidad homogénea y optimizar el manejo postcosecha, permitiendo que Perú pase de ser un proveedor alternativo a uno estratégico y confiable a largo plazo.