Factores climáticos adversos desploman expectativas y obligan a repensar la temporada de mandarinas en Perú

Las altas temperaturas registradas durante el periodo de maduración provocaron una caída del 40% en los volúmenes de exportación a la semana 24, exigiendo flexibilidad de los mercados internacionales y un rediseño de las negociaciones comerciales.
Julio 28, 2026

La campaña peruana de cítricos 2026 atraviesa un momento altamente desafiante. Al cumplirse la semana 24 del calendario exportador, las mandarinas registraron una caída aproximada del 40% en volumen respecto a lo proyectado inicialmente. Este retroceso se atribuye de manera directa a las altas temperaturas registradas durante el período de maduración de la fruta, lo que generó un fuerte retraso en la coloración exigida tradicionalmente por los mercados internacionales.

Frente a este escenario, la ejecutiva comercial de agroexportación Alejandra Mamani señala que esta coyuntura confirma que “la gestión comercial comienza mucho antes de cerrar una venta”, poniendo a prueba la capacidad de adaptación de toda la cadena agrícola.

Flexibilidad comercial: adaptando los estándares de calidad

Ante las dificultades evidentes para alcanzar los tonos de color habituales en los mercados de destino, la respuesta del sector internacional requirió una medida excepcional. Varios compradores optaron por ampliar de manera temporal la tolerancia de coloración verdosa, aceptando tonalidades T3 y T4 hasta en un 40% de la fruta enviada.

“Conforme avanzó la campaña y evolucionó el color de la fruta, estos parámetros se fueron ajustando, demostrando cómo el clima impacta directamente en la cosecha, los programas de exportación y la toma de decisiones comerciales.” — Alejandra Mamani.

Esta dinámica refleja la naturaleza fluida de las negociaciones en contextos climáticos adversos, donde la rigidez tradicional cede paso a soluciones prácticas que eviten un colapso en la cadena de suministros.

Diálogo directo y cercanía con los mercados estratégicos

Para sostener la confianza de los compradores en medio de esta compleja coyuntura, la ejecutiva realizó una gira comercial clave por distintos países de la región. Su recorrido incluyó paradas en Panamá, República Dominicana y Costa Rica, donde sostuvo reuniones presenciales con clientes estratégicos.

Esta iniciativa permitió conocer de primera mano las expectativas de cada destino, recoger inquietudes y mitigar incertidumbres. Para Mamani, este tipo de escenarios extremos ponen a prueba mucho más que la logística: evalúan la solidez profunda del vínculo comercial.

Las campañas marcadas por variables climáticas que escapan al control de productores y exportadores reafirman que la comunicación transparente, la flexibilidad y la confianza mutua son los pilares fundamentales del negocio agroexportador. Como resume Alejandra Mamani, las decisiones más sólidas se construyen siempre sobre la base de información oportuna, cercanía operativa y relaciones a largo plazo que generen valor real para toda la cadena agrícola.

Fuente: Agraria.pe