Jengibre peruano imparable: Envíos crecen casi un 165% desde 2019 y ya conquistan 53 mercados internacionales
El jengibre peruano continúa afianzando su posicionamiento global como uno de los productos bandera de la agroexportación nacional. Gracias al fortalecimiento de la sanidad vegetal impulsado por el Ministerio de Desarrollo Agrario y Riego (MIDAGRI), a través del Servicio Nacional de Sanidad Agraria (SENASA), el país ha reafirmado su rol como uno de los proveedores más competitivos del mundo en este rubro.
Las cifras oficiales confirman un crecimiento sostenido y exponencial en los últimos años: los envíos certificados de jengibre pasaron de 16.785 toneladas registradas en el año 2019 a un notable cierre de 44.482 toneladas al término de 2025. Este despegue comercial representa un incremento del 165% en el volumen de exportación en un período de seis años.
Junín lidera el impacto socioeconómico
Este dinamismo comercial fue uno de los ejes centrales de análisis durante la III Convención Internacional de Jengibre – Pichanaqui 2026. En el encuentro se resaltó que el jengibre ha escalado posiciones de manera acelerada hasta convertirse en el duodécimo producto vegetal más exportado de todo el Perú.
Detrás de este éxito exportador se encuentra un fuerte componente social. La región de Junín encabeza la cadena productiva de este cultivo, transformándose en el principal motor que sostiene de manera directa e indirecta la economía de miles de familias de la Selva Central del país.
Destinos globales y mercados exigentes
A la fecha, el jengibre peruano cuenta con acceso y presencia activa en 53 mercados internacionales. El ranking de los principales compradores del producto está liderado de forma contundente por potencias comerciales y mercados de alta exigencia fitosanitaria, entre los que destacan:
- Estados Unidos
- Países Bajos
- Canadá
- España
- Chile
- Reino Unido
- Alemania
Sanidad y trazabilidad: Los pilares de la sostenibilidad
Desde el MIDAGRI enfatizaron que para dar soporte a este crecimiento a largo plazo es indispensable mantener un blindaje riguroso en los componentes de sanidad agraria, trazabilidad e inocuidad alimentaria.
Para responder a este desafío, el SENASA ha procedido a reforzar de manera estricta las inspecciones para la certificación fitosanitaria, implementando fiscalizaciones periódicas a las plantas empacadoras y optimizando los mecanismos de trazabilidad en el campo. Las autoridades sectoriales coincidieron en que, si bien la apertura de nuevos mercados internacionales es un logro histórico, la permanencia en ellos depende del compromiso irrenunciable entre productores, empacadoras y entidades públicas para cumplir con los cambiantes estándares sanitarios de los socios comerciales.
Fuente: SENASA