La palta Hass peruana supera las 722 mil toneladas y pone la mira en el millón hacia 2030
La historia de la última temporada se cuenta con una cifra contundente proporcionada por el gremio: 722.754 toneladas métricas. Tras superar los vaivenes climáticos que marcaron años anteriores, los productores peruanos —bajo el respaldo técnico de ProHass— lograron llenar 32.700 contenedores, un despliegue logístico que confirma la madurez de los huertos y la eficiencia de las plantas empacadoras en todo el país.
Europa: El puerto seguro del “oro verde”
Según el análisis de mercados de la asociación, si hay un destino que ha sucumbido ante la calidad de la palta Hass peruana es el europeo. La narrativa del éxito en el Viejo Continente es de crecimiento sostenido: de representar el 61% de los envíos en 2023, en 2025 escaló hasta el 63%. En términos simples, de cada 10 paltas que exporta el Perú, más de 6 terminan en una mesa europea.
Por su parte, Estados Unidos mantiene su relevancia con un 14% de participación, mientras que el mercado regional de Chile sigue siendo un aliado estratégico captando el 9% del volumen. Pero la mirada de largo aliento de los exportadores está puesta en el Este: China y Japón ya suman un 9% en conjunto, consolidándose como los destinos de alta exigencia que el Perú está listo para conquistar.
Proyección 2026: El salto a las 761 mil toneladas
El sector no se detiene a celebrar. Las proyecciones de ProHass para la campaña 2026 ya están sobre la mesa y hablan de un crecimiento estimado del 5.3%. El objetivo es ambicioso: alcanzar las 761.096 toneladas métricas.
Este incremento significará poner en el mar 34.472 contenedores, casi 1.800 más que en la temporada actual. Este salto no es solo inercia; es el resultado de nuevas hectáreas entrando en su fase de máxima producción y de un manejo agronómico que, según los expertos del gremio, está logrando calibres que el mercado internacional premia con mejores retornos.
El desafío de la rentabilidad según los expertos
El camino hacia el millón de toneladas proyectado para 2030 tiene un gran asterisco: la rentabilidad. Como bien señala el análisis de ProHass, el éxito ya no se mide solo en cuántos contenedores salen, sino en cómo llegan. La sostenibilidad técnica, el control estricto de la postcosecha y la promoción agresiva en mercados asiáticos serán las llaves para asegurar que este crecimiento en volumen se traduzca en estabilidad financiera para los miles de productores que hoy sostienen el motor de la palta peruana.