Los frutos secos: ¿Una alternativa estratégica para la agroexportación peruana?

Aunque el Perú dispone de condiciones agroclimáticas y accesos logísticos que representan oportunidades reales, la conjunción de diversos factores dificultan una inserción más agresiva en el mercado global de frutos secos.
Septiembre 1, 2025

En un escenario en el que Perú ha conseguido exportar con éxito productos como el arándano, la uva y el cacao, busca nuevos cultivos con los que pueda replicar esa experiencia. Uno de los segmentos con mayor proyección internacional es el de los frutos secos, un mercado que en 2024 movió alrededor de US$ 66.000 millones, muy por encima de frutas frescas en las que el país ya es protagonista. Sin embargo, el país sudamericano participa de forma incipiente de la canasta agroexportador, por lo que plantea interrogantes sobre las razones que frenan una incursión decidida del país en una línea de productos tan relevante a escala mundial, detalla FreshFruit.

Las proyecciones indican que el mercado de frutos secos mantendrá un crecimiento anual cercano al 5,5% durante los próximos ocho años, por lo que se superarían los US$ 112.000 millones en 2033. El impulso responde a la tendencia hacia el consumo de alimentos saludables y al desarrollo de productos derivados. No obstante, la producción sigue siendo vulnerable a factores meteorológicos, especialmente en países con sistemas menos tecnificados.

En el Perú, la presencia de frutos secos aún no despega. La nuez de Brasil es el único con envíos de cierta magnitud -unos US$ 40 millones-, aunque existen iniciativas para escalar otras producciones. El potencial es significativo: el país cuenta con experiencia en cultivos intensivos en zonas áridas, tecnología de riego por goteo y vínculos comerciales con los principales mercados. Un caso relevante es China, que produce unas 800.000 toneladas de frutos secos, pero debe importar otras 500.000 para cubrir su demanda. Su abastecedor principal es California, pero no logra cubrir la demanda. El dato es relevante, pues Perú comparte condiciones agroclimáticas similares como es el de la región Piura.

Principales exportadores a nivel global

Actualmente, la almendra se posiciona como el fruto seco más comercializado. Con un valor de exportaciones de US$ 7.260 millones en el 2024 y una producción global de 1,5 millones de toneladas. El principal exportador mundial es Estados Unidos que domina el negocio con el 66,5% de las exportaciones (US$ 4.800 millones), seguido por España (13,4%) y Australia (6,5%).

El modelo productivo varía según la región: mientras en California y Australia predominan las grandes extensiones mecanizadas y el uso intensivo de riego por goteo, en España la producción está más fragmentada en pequeñas explotaciones familiares organizadas en cooperativas. Esto último propicia una calidad menos uniforme y presión sobre los recursos hídricos. Las variedades de mayor demanda son Nonpareil y Carmel (EE. UU.), frente a Marcona y Largueta (España), más sensibles a fenómenos meteorológicos. Por ejemplo, la sequía redujo en casi 19% la última campaña española, mientras que en California el impacto fue menor gracias a la eficiencia tecnológica.

Las barreras que enfrenta el Perú

Para el Perú, que ya enfrenta los desafíos de la sobreoferta y la caída de precios en algunos de sus productos estrella, la diversificación hacia los frutos secos representa una alternativa estratégica. La consultora explica que si bien el país dispone de condiciones agroclimáticas y accesos logísticos que representan oportunidades reales, la conjunción de falta de material genético certificado, preferencia e inversión masiva en cultivos frescos de retorno rápido, costos de inversión por hectárea significativamente superiores y ausencia de infraestructura industrial configura un cuello de botella inicial que impide una inserción más agresiva en el mercado global de frutos secos.

Por citar un ejemplo, los cultivos de nuez demandan una infraestructura especializada: secadoras, líneas de pelado/descascarado, sistemas de control de humedad y plantas de empaque con estándares fitosanitarios. Y el Perú no cuenta con una industria de procesamiento a gran escala capaz de absorber rápidamente una expansión masiva en esta línea. “Superar estas barreras requerirá políticas públicas orientadas a facilitar el ingreso de material genético de calidad, incentivos financieros para plantaciones de largo plazo, y promover inversiones en procesamiento y agrupación productiva que permitan alcanzar la escala y la competitividad necesarias”.