Manejos en arándanos: el camino a la calidad

La industria del arándano está viviendo grandes cambios. Para mantener el liderazgo y seguir logrando fruta de calidad, en medio de una renovación varietal, se deben implementar manejos clave que permitan tomar decisiones acertadas. Sebastián Ochoa, asesor ( internacional experto en arándanos, entrega las principales claves.
Enero 6, 2026

Perú ocupa el primer lugar en exportaciones de arándanos a nivel mundial. Por la calidad de su fruta logró superar los US$ 2.000 millones en las exportaciones de este cultivo en menos de 10 años, y las proyecciones de cara al futuro siguen al alza.

Y es que la industria está experimentando una transformación en materia de innovación y genética. Si se habla de nuevas formas de producir, para Sebastián Ochoa, asesor en Consultora Agrícola y Comercial Santa María, que entrega consultorías a empresas en Chile, Perú, México, EE.UU., Zimbabue, Sudáfrica y España, entre otros, lo que se está haciendo cada vez más común es la producción en maceta. Ello debido a que se aísla el problema del suelo y se logran huertos homogéneos.

Respecto de la genética, efectivamente se está viviendo un cambio. La variedad Biloxi va en retirada y según explica, hay empresas que planean no contar con Ventura al 2030, siendo hoy la variedad más plantada en el país. De esta forma es que se están incorporando plantas con mayor potencial productivo y que generen fruta de mejor calidad.

En la actualidad, con producciones de más de 15 toneladas por hectárea, el productor genera retornos positivos. Sin embargo, el objetivo es no producir menos de 30 toneladas por hectárea. Dada la incorporación de nuevas variedades, es necesario implementar una serie de manejos de forma correcta, que permitan obtener la información necesaria para tomar las decisiones más certeras, y así, la calidad que buscan los mercados. Sebastián Ochoa entrega las principales claves a considerar.

EL PUNTO DE PARTIDA

El primer manejo con el que el productor parte la temporada es la poda, labor que es importante realizar con un material siempre vigoroso. En este sentido, destaca que se debe ir abriendo el centro de la planta para que el material que crezca sea iluminado.

El resultado de una mala poda, en que se deja mucho material, podría ser una planta emboscada, lo que generaría menos luz, y por lo tanto, mala calidad en la fruta y mayor presión de plagas y enfermedades.

Este último punto cobra relevancia si se consideran enfermedades presentes en el país, tal como Lasiodiplodia, de carácter parasitario, que puede generar la muerte de los brotes, ramas o de toda la planta. El éxito de su control es más bien un manejo integral que combina entonces prácticas culturales y controles químicos.

Posterior a la poda, según sea el hábito de crecimiento de la variedad, se hacen o no despuntes, siempre selectivos a brotes vigorosos. De esta manera, se puede controlar el vigor e incrementar el número de ramas productivas.

Una vez que se detiene el crecimiento de la planta y comienza el proceso de diferenciación floral, se debe realizar un desbrote interior para que todo el material productivo quede bien iluminado. “Es un punto de vital importancia para la calidad de la fruta, porque, si no hay luz, ocurre una serie de procesos que derivan en una fruta que siempre va a ser débil y blanda. Primero, la inducción es más baja y el movimiento de calcio hacia materiales sin luz es menor. Además, cuando la fruta está bajo sombra no coincide la toma de color con la madurez fisiológica de la fruta y el color se atrasa”, enfatiza Ochoa.

Cuando comienza todo el proceso de floración, cuajado y llenado de fruta, el manejo que sigue se relaciona directamente con la nutrición.

UN BUEN ANÁLISIS, UNA DECISIÓN INFORMADA

El principal objetivo de manejar una adecuada nutrición es que la fruta tenga una apropiada construcción en su relación de nitrógeno-pota-sio y también de calcio y entre nitrato y amonio.

Para manejar la demanda nutricional de los arándanos, el ideal es hacer un seguimiento nutricional, a través de análisis mensuales y dirigidos; siempre tomándolo desde hojas sanas y maduras de un brote activo.


Una mala poda podría derivar en una planta emboscada.
La imagen muestra una planta bien podada.

En este sentido, Ochoa recuerda que un error común en Perú es precisamente la toma de análisis de brotes detenidos y antiguos, en los que los elementos móviles tienen una baja presencia, lo que genera un circulo de errores: hay un diagnóstico equívoco que no sólo genera que aumenten o disminuyan los nutrientes de forma errónea, sino que la toma de decisiones tampoco es la adecuada.

Ello se complementa con las sondas de seguimiento nutricional, que, en el caso de cultivos en macetas, analizan el drenaje; mientras que en el suelo, examinan las soluciones a distintas profundidades.

En cuanto a tecnologías de medición, menciona una estación meteorológica que entregue el déficit de presión de vapor para poder correlacionarlo con la evapotranspiración potencial, además de dendrómetros y elementos que indiquen cuándo la planta cierre los estomas para poder fertilizar y regar correctamente.

Todo este tipo de manejos va a permitir finalmente contar con los datos y análisis necesarios para tomar decisiones informadas y certeras, que, a su vez, van a tener un impacto en la cantidad de fruta producida, pero, sobre todo, en su calidad.