Mercado negro en el agro: Agroquímicos ilegales ya representan hasta el 25% del mercado en algunas regiones del Perú

La proliferación de plaguicidas de contrabando, adulterados y falsificados enciende las alarmas de la industria. El fenómeno no solo golpea la rentabilidad de las empresas formales, sino que pone en severo riesgo la inocuidad de los cultivos, la salud de los operarios y el acceso de las agroexportaciones a los mercados internacionales.
Junio 9, 2026

El sector agrícola de Perú enfrenta una de sus amenazas más complejas en materia de sanidad y cumplimiento normativo. El mercado de agroquímicos ilegales ha ganado un terreno alarmante, llegando a representar hasta el 25% del total comercializado en algunas de las regiones con mayor actividad agrícola del país. Esta situación dibuja un escenario crítico de informalidad que vulnera directamente los esfuerzos de tecnificación y sostenibilidad de la industria.

Este negocio ilícito se mueve principalmente a través de tres modalidades fuertemente instaladas: el contrabando por fronteras terrestres, la falsificación de marcas registradas y la adulteración química de productos originales (donde se diluyen los activos o se reemplazan por sustancias prohibidas de alta toxicidad). El principal gancho de estas redes delictivas es el precio, ofreciendo insumos sustancialmente más baratos a productores que, muchas veces por desconocimiento o presiones financieras, optan por la informalidad sin medir las consecuencias técnicas.

Amenaza directa a la agroexportación y la inocuidad

Para un país cuyo motor económico agrícola depende fuertemente de los envíos a destinos de alta exigencia como la Unión Europea, Estados Unidos y Asia, el uso de plaguicidas informales representa una bomba de tiempo. Los principales impactos técnicos e industriales identificados por los gremios del sector son:

  • Rechazo de cargamentos: Los agroquímicos adulterados o prohibidos no garantizan el cumplimiento de los Límites Máximos de Residuos (LMR). La detección de una sola traza no autorizada en destino puede gatillar alertas internacionales y el cierre de fronteras comerciales para frutas y hortalizas peruanas.
  • Ineficacia en el control de plagas: Al no contar con las concentraciones de ingrediente activo declaradas, estos productos fallan en el control de patógenos, provocando pérdidas directas de rendimiento en el huerto y forzando al productor a sobreaplicar, lo que acelera la resistencia de las plagas.
  • Daño ambiental y salud ocupacional: Al fabricarse sin ningún tipo de control regulatorio ni fiscalización de organismos como el Senasa, estos insumos aumentan exponencialmente el riesgo de intoxicación aguda en los aplicadores del campo y provocan la contaminación severa de suelos y fuentes de agua.

Urgencia de fiscalización y concientización

Representantes de la industria de defensores agrícolas señalan que combatir este flagelo requiere una estrategia conjunta que vaya más allá del decomiso en fronteras. Es urgente fortalecer la fiscalización en los canales de distribución locales, clausurar los puntos de venta informales y aplicar sanciones penales efectivas a quienes comercializan estos productos falsificados.

Asimismo, los expertos enfatizan la necesidad de implementar campañas masivas de capacitación orientadas a los pequeños y medianos agricultores. Enseñar a identificar los sellos de seguridad de los envases, exigir facturas comerciales y comprar exclusivamente en distribuidores autorizados son pasos fundamentales para cortar la cadena de suministro del mercado negro y blindar el patrimonio fitosanitario de la agricultura peruana.

Fuente: Andina