Perú eleva los estándares para el arándano de exportación con la actualización de la norma de Buenas Prácticas Agrícolas
La industria del arándano en Perú ingresa a una etapa donde la competitividad ya no depende únicamente de los volúmenes cosechados, sino del rigor técnico en cada fase del proceso. Con la actualización de la Norma Técnica Peruana NTP 012.502, revisada por el Instituto Nacional de Calidad (Inacal), el país establece un marco de referencia obligatorio en Buenas Prácticas Agrícolas (BPA) para la producción de este fruto en fresco y de uso agroindustrial.
El nuevo estándar estandariza variables clave como la selección del predio, los requerimientos edafológicos, la calidad del agua, las labores culturales y la manipulación en empaque y transporte, con miras a consolidar la calidad del arándano peruano en el comercio internacional.
Selección de predios y condiciones de suelo
La norma fija criterios preventivos desde antes del establecimiento de la plantación. En materia de ubicación, recomienda distanciar los campos de potenciales fuentes de contaminación como yacimientos mineros, zonas de extracción petrolera, descargas de aguas servidas y centros urbanos.
Para el desarrollo radicular del cultivo, el estándar define las siguientes condiciones edafofísicas recomendadas:
- Textura y drenaje: Suelos livianos de textura limosa a franco-arenosa, con alta capacidad de drenaje para evitar el encharcamiento.
- Profundidad efectiva: Mínimo de 60 centímetros para el desarrollo de raíces.
- Acidez (pH): Rango óptimo entre 4,5 y 5,5, parámetro determinante para la disponibilidad y absorción de nutrientes.
- Materia orgánica: Niveles ideales entre 3% y 5% para la retención moderada de humedad y estructuración del terreno.
- Análisis previo e historial: Evaluación obligatoria de salinidad, conductividad eléctrica y nutrientes, junto a la revisión de cultivos antecedentes para definir planes de fertilización de fondo.
En cuanto al recurso hídrico, la norma prioriza los sistemas de riego localizado, advirtiendo sobre los impactos negativos que generan en la planta los excesos de salinidad, boro, calcio y cloro.
Manejo agronómico, polinización y trazabilidad
El marco técnico precisa además las labores de manejo en campo para optimizar la productividad:
- Poda y horas frío: Poda anual orientada a ramas productivas, considerando los requerimientos de reposo invernal de las plantas que, según la variedad, oscilan entre 400 y 1.200 horas frío (bajo el umbral de 7 °C).
- Polinización cruzada: Recomendación de intercalar más de una variedad en el predio y emplear agentes polinizadores (abejas y abejorros) para asegurar el cuajado y tamaño del fruto.
- Identificación y trazabilidad: Exigencia de codificación por parcelas, fechas de trasplante y edad de la planta para posibilitar el rastreo del producto desde el origen hasta el consumidor final.
Rigor en cosecha y manejo poscosecha
Para evitar la pérdida de valor comercial en el tramo final, el documento fija especificaciones estrictas para la recolección y logística:
- Cosecha y contenedores: Recolección por índices de madurez, color y calibre. Uso exclusivo de jabas plásticas perforadas, limpias y desinfectadas, con capacidad reducida de 1,5 a 2 kilogramos para prevenir aplastamientos y daños mecánicos.
- Infraestructura de acopio: Espacios de almacenamiento ventilados, con estructuras sólidas, de fácil higienización y con barreras de exclusión de plagas, en concordancia con las directrices del Codex Alimentarius.
- Transporte dedicado: Vehículos higienizados de uso exclusivo para el traslado de fruta entre el predio y la planta de empaque (packing).
Con esta actualización, Inacal apunta a que la industria agroexportadora peruana transforme el cumplimiento de este estándar técnico en una ventaja competitiva sostenible ante la creciente fiscalización fitosanitaria e inocuidad en los mercados globales.
Fuente: RevistaLombriz