Ventura y Sekoya Pop lideran el recambio varietal del arándano peruano y desplazan a Biloxi

La industria del arándano en Perú vive un giro histórico: las nuevas variedades Ventura y Sekoya Pop dominan las plantaciones, mientras Biloxi, que impulsó el crecimiento inicial del sector, continúa retrocediendo. Según Blueberries Consulting, este cambio responde a mercados que exigen fruta más firme, crujiente y con mejor performance poscosecha.
Enero 7, 2026
Un reciente análisis de Blueberries Consulting detalla cómo ha cambiado la composición varietal del arándano peruano en los últimos años. Las nuevas exigencias comerciales, la necesidad de mayor vida postcosecha y el interés por fruta de mejor textura han impulsado un giro claro hacia genéticas modernas. En este escenario, Ventura y Sekoya Pop encabezan el cambio, mientras Biloxi, protagonista histórica, continúa disminuyendo su presencia en los campos.

Biloxi cede espacio tras años de liderazgo

Durante mucho tiempo, Biloxi fue considerada la variedad estratégica en el establecimiento del cultivo de arándanos en Perú. Su adaptabilidad y facilidad de manejo le permitieron dominar la superficie plantada en los primeros años de expansión.
Sin embargo, su prevalencia ha ido disminuyendo de manera sistemática.
La variedad muestra desventajas frente a las nuevas demandas del mercado internacional, especialmente en firmeza, resistencia al manipuleo y condición después de tránsito prolongado. Este retroceso no es abrupto, pero sí constante, y marca un punto de inflexión en la matriz varietal del país.

Ventura se consolida como la base del recambio

Entre todas las opciones genéticas disponibles, Ventura se ha transformado en la variedad más plantada en Perú. Su expansión responde a un conjunto de atributos que la hacen altamente competitiva:
  • Fruta firme y consistente.
  • Buen calibre, adecuado para programas de retail.
  • Desempeño postcosecha superior, especialmente para envíos marítimos.
Esta combinación ha permitido que Ventura se convierta en la nueva columna vertebral del sector, ofreciendo estabilidad en volúmenes y mejor aceptación en destino. Su predominio actual refleja una apuesta por genética que asegura calidad incluso en contextos de alta competencia.

Sekoya Pop: la variedad que más crece

Otra variedad que ha tomado fuerza de manera notoria es Sekoya Pop, cuyo crecimiento ha sido particularmente intenso en campos tecnificados. Esta genética destaca por su textura crujiente, sabor llamativo y excelente comportamiento después de varias semanas de tránsito, características muy valoradas en destinos premium, como los mercados asiáticos.
Su avance responde a estrategias comerciales que buscan diferenciación sensorial, calibres estables y fruta que mantenga su calidad incluso en rutas logísticas exigentes.

Mercados que impulsan el cambio

El movimiento hacia Ventura, Sekoya Pop y otras variedades modernas está directamente relacionado con la presión de los principales destinos:
  • Estados Unidos demanda fruta firme y con menor propensión al ablandamiento.
  • Europa prioriza la consistencia en sabor, apariencia y bloom.
  • China favorece frutas grandes, crocantes y con alta vida útil en viajes marítimos prolongados.

Estas preferencias han llevado a los productores a concentrarse en variedades que puedan cumplir con los estándares de múltiples mercados sin comprometer rendimiento ni condición.

Una apuesta por genética más robusta

El nuevo patrón varietal refleja una industria más sofisticada. La fruticultura peruana está apostando por materiales capaces de resistir mejor el transporte, mantener identidad sensorial y reducir pérdidas en destino.
Si bien Ventura y Sekoya Pop son las variedades más visibles del recambio, el fortalecimiento de una matriz más diversificada también se está convirtiendo en una estrategia relevante, especialmente para quienes buscan asegurar oferta durante todo el año y adaptarse a variaciones climáticas.
El arándano peruano vive un proceso decisivo: Ventura y Sekoya Pop marcan el paso de una nueva etapa productiva que responde a las exigencias globales de calidad y textura, mientras Biloxi queda rezagada después de años de hegemonía.
La transición hacia genética moderna no solo redefine la oferta, sino que también refuerza la competitividad de Perú en las principales plazas internacionales.